domingo, 30 de noviembre de 2014

Digitalización: el laboratorio digital


A diferencia de la fotografía analógica, la fotografía digital se almacena y edita en ordenadores gracias a programas de edición de imágenes, que nos ofrecen un gran abanico de posibilidades a la hora de trabajar con imágenes. 

Todo ello de una forma limpia, inmediata y con la posibilidad de eliminar el deshacer todo aquello que no nos guste como nos ha quedado, volviéndolo al estado en el que estaba. 

Entre los programas de edición, el más conocido puede ser el Photoshop, ¿os suena verdad?, el inconveniente que tiene este programa es que es de pago, aunque te dejan usar una versión de prueba de 30 días.

Sin embargo, hay una gran cantidad de programas que ofrecen funciones parecidas y son de software libre, es decir, gratuitos. Entre ellos está el gimp, que además, es muy fácil de usar. 

Para que aprendáis a manejar estos programas vamos a hacer una breve descripción de cada una de sus herramientas.

  • Herramientas de selección: como su propia palabra indica, permiten seleccionar la parte de la imagen que deseas editar.Entre las herramientas de selección se encuentra la de "varita mágica" que selecciona bajo un rango de color definido, es decir, te selecciona los píxeles agrupados de un mismo rango de color. 
  • Herramientas de dibujo y pintura: son las que están representadas con un pincel, un lápiz o un aerógrafo. 
  • Tampón de clonar: sirve para hacer un duplicado de la parte de la imagen que queramos. 
  • Lupa: su función es ampliar o disminuir el porcentaje de visión de la foto, lo que es muy útil para trabajar con más precisión y detalle.
  • También cuentan con herramientas de corrección de exposición y enfoque. 

A veces al visionar una fotografía que hemos realizado, nos encontramos con una composición poco acertada, donde hemos recogido algún elemento indeseado o bien no respeta el nivel horizontal normal. 

Gracias a los programas de edición podemos corregirlo. Para delimitar el nuevo encuadre utilizamos la herramienta de recortar y posteriormente giramos la selección hasta conseguir el ángulo que corrija la inclinación defectuosa. Una vez realizada la nueva composición, sólo tenemos que aplicar el recorte.

Otra de las labores más frecuentes es la corrección del color. Por medio de los ajustes de color y otras herramientas similares, podemos afinar y reestablecer los colores naturales de la fotografía.

También se pueden modificar el brillo y contraste de una fotografía. Cuando tenemos una fotografía apagada, es necesario modificar sus niveles de tonos que se pueden equilibrar ajustando su histograma en el menú - niveles- o aumentando los valores de brillo y contraste, hasta que la imagen recupere las luces y sombras naturales. 

Además de retocar las variables de una fotografía, también nos permite reparar fotografías dañadas o manchadas, restaurándola gracias a las herramientas del programa de edición. Para ello podemos utilizar filtros digitales que se encargan de limpiar la imagen, también recurrir a la herramienta de tampón para clonar segmentos de la imagen o seleccionar zonas de color semejante, duplicarlas y pegarlas sobre el área a restaurar.

Existen otro tipos de técnicas que se han aplicado desde los primeros tiempos de la fotografía, como son los virados de tonos de color, que podemos realizar en nuestro ordenador de forma eficaz y sencilla. Se han creado filtros digitales que aplican el tono que queremos utilizar, a la imagen tratada. 

Además podemos colorear una imagen de escala de grises, pintando o aplicando selectivamente zonas de color. Una opcíón es utilizar las herramientas de dibujo y pintura, convenientemente aplicadas. Otra forma es hacer selecciones de las diferentes zonas que queremos colorear y por medio de la función de ajustes de color, ir aplicando a sombras, medios tonos y zonas claras los diferentes tonos, que consigan aportar a la fotografía, de una apariencia natural y equilibrada.

Una herramienta importante son los filtros digitales, gracias a los cuales conseguimos de forma inmediata, aplicar gran variedad de efectos, como variar texturas, distorsiones...

También tenemos la posibilidad de crear otros efectos gráficos, como la posterización o separación de tonos. 

Además, está el fotomontaje, que tiene gran importancia en el terreno de la edición digital.

Por último, otra de las posibilidades es elaborar álbumes digitales que a modo de presentación visual, se pueden mostrar en un ordenador o en un televisor.


Os recomiendo el programa Gimp, que es gratuito y ofrece muchísimas posibilidades de edición, no tiene nada que envidiarle a Photoshop.


video


sábado, 29 de noviembre de 2014

El laboratorio 2ª parte


EL POSITIVADO


El paso final de todo el proceso fotográfico consiste en la obtención de una copia positiva a partir de una película negativa. En dicha copia hay que intentar restablecer la escala tonal de la escena.


Frente a la utilización de películas inversibles, los negativos presentan la ventaja de poder usarse como matriz para conseguir el número de copias que queramos a partir de una sola toma.


Durante el positivado se pueden efectuar además una serie de manipulaciones creativas que van desde el ajuste del encuadre, hasta la modificación de la densidad general o la realización de efectos especiales.



Equipo básico para el positivado.

Para el positivado hace falta un cuarto oscuro.


El equipo básico para realizar todo esto se reduce a una ampliadora, una luz de seguridad y un par de cubetas donde revelar la copia.



- Ampliadora:


Una ampliadora consta,  de una fuente de luz halógena o incandescente provista de un sistema que distribuya la iluminación de forma uniforme, bajo el que sujeta la película por medio de una placa perforada conocida como portanegativos.


La imagen iluminada del negativo, es recogida por un objetivo provisto de un rail de enfoque. Todo el conjunto se encuentra sujeto a una columna, por la que puede moverse verticalmente, para ampliar el área de proyección.


La calidad de una ampliadora viene determinada fundamentalmente por el tipo de iluminación y por la calidad del objetivo.  Al igual que en la cámara, en la ampliadora el objetivo va provisto de un diafragma con la misma escala graduada.


Respecto al tipo de iluminación, existen dos tipos básicos de ampliadoras: las de difusión, en las que el haz de luz es distribuido uniformemente al atravesar un vidrio opal y las de condensadores, que realizan esto con un juego de lentes denominado condensador. 







-Reloj:

Puede encenderse con un simple interruptor, los tiempos de exposición en la ampliadora suelen ser de unos segundos, si tenemos que realizar varias copias de un mismo negativo y queremos exactitud y reproductibilidad, lo mejor es acoplar un reloj al mecanismo de encendido y así poder controlar automáticamente la exposición.





- Marginador:

Para sujetar el papel durante la exposición de forma que quede plano se utiliza un tablero bajo la ampliadora provisto de un marco y dos regletas móviles que nos valen para ajustar el encuadre, inmovilizar el papel y definir también el grosor del margen blanco que rodeará la foto.


- Lupa de enfoque: 


 Este accesorio, compuesto de un lupa y un espejo, permite observar una zona muy ampliada y enfocar viendo directamente el grano de la película.



- Luz de seguridad: 


Las bombillas más utilizadas son las normales de incandescencia de 10 a 25 W, filtradas de forma que emitan luz inactínica ,por lo general roja o anaranjada. Las hay en forma de farol con filtros intercambiables o simples bombillas rojas que incorporan el filtro en el cristal.

Existen también faroles de vapor de sodio que emiten luz de una sola longitud de onda controlada y por tanto no necesitan filtrarse y dan una iluminación más segura y mucho más intensa.





- Cubetas y pinzas:

Gracias a la luz de seguridad, el revelado del papel no se hace como con los negativos, por el método de tiempo y temperatura, sino por observación directa.


De esta manera, dentro de las cubetas, se realizan los mismos pasos de revelado, paro, fijado y lavado que hacíamos dentro del tanque, pero pudiéndolos observar.


Se debe utilizar una pinza para el revelador y otra para el paro y fijador, para evitar la contaminación de unos líquidos con otros y no manchamos el papel al sacarlo de la caja.







- Esmaltadora: 

Consiste en una placa metálica con un sistema de calefacción, sobre la placa se extiende la copia húmeda alisándola con un rodillo, cuando se seca se desprende sin arrugas y con la superficie ya brillante.



El papel fotográfico.


La estructura básica del papel fotográfico es la misma que la de la película con la salvedad del soporte que en vez de ser transparente es intensamente blanco para mejorar la reflexión de la luz.


Existen dos tipos de papel según su estructura:


- El clásico o baritado. Es el más utilizado en fotografía artística, está formado por una capa protectora de gelatina bajo la que se dispone la clásica emulsión de cristales de halogenuros de plata. Entre ella y el papel existe una fina capa de barita que proporciona una gran blancura y estabilidad a la imagen.


- El papel plastificado. Es similar al anterior pero carece de la capa de barita y el sustrato de papel está recubierto por ambas caras de un capa impermeable de resina.







En función de su sensibilidad espectral:

-No cromatizados. Son las clásicas emulsiones de Cloruro de Plata. Como son sensibles sólo hasta azul pueden usarse con gran variedad de luces de seguridad (amarillas, naranjas, rojas).


.-Ortocromáticos: Son emulsiones más rápidas y modernas a base de Bromuro de plata. Resultan afectadas por radiaciones azules y verdes. Con estos papeles son inactínica sólo las luces rojas y naranjas.


- Pancromáticos: Son sensibles a todas las longitudes de onda, por lo que deben manipularse en completa oscuridad o con lámparas especiales de vapor de sodio. Se emplean para conseguir fotos en blanco y negro a partir de negativos en color.


- De contraste variable: Son papeles ortocromáticos que incorporan dos capas en su emulsión: una de alto contraste sensible al violeta y al azul, y otra de bajo contraste sensible además al verde y algo al amarillo. De esta manera, con un sólo tipo de papel y utilizando en la ampliadora el filtro adecuado, podemos variar el contraste sin tener que recurrir a varias cajas de distintas durezas.





viernes, 28 de noviembre de 2014

El laboratorio analógico 1ª parte.

El revelado.


El revelado del negativo es una de las etapas más sencillas de la fotografía, sus fundamentos se conocen desde hace un siglo y apenas queda nada que descubrir, basta con decir que los mejores reveladores no han variado en los últimos cincuenta años.

Aunque se trata de un proceso muy sencillo, su importancia es fundamental y hay que realizarlo correctamente.Un error durante la realización de la copia trae consigo únicamente su repetición, pero estropear el negativo durante su revelado, implica muchas veces la repetición de la toma y esto no siempre es posible.

Algunos errores durante la exposición del negativo, pueden corregirse durante el proceso de revelado. Una película subexpuesta o con poco contraste puede arreglarse, como veremos más adelante, prolongando el tiempo de revelado.

El hecho de que el proceso de revelado sea una etapa decisiva y precise de ciertas manipulaciones en total oscuridad, unido a la existencia de reveladores con distintas características, ha convertido este proceso en algo misterioso y complejo, cuando en realidad es muy fácil y sencillo.



Fundamentos del revelado


Antes de exponer la película los cristales de haluro de plata tiene un color lechoso. Cuando recibe pequeñas cantidades de luz durante la exposición, son tan pocos los átomos convertidos en plata metálica negra, que no se percibe ningún cambio de tono, pero la imagen ya está impresionada, es la imagen latente.

Para amplificar el tamaño de estos puntos negros a manchas perceptibles, se recurre a un baño químico conocido como revelador que actúa transformando en plata metálica negra todos los cristales de haluro que poseen algún átomo de plata, estos pequeños puntos iniciales se denominan núcleos de revelado.

Hay dos procesos: uno fotoquímico, que transforma los haluros de plata en plata metálica al recibir un fotón y otro químico,  mediante el que las sales de plata con núcleos de revelado, pierden su átomo de bromo, cloro o yodo y se reducen a plata metálica.

Si revelamos un trozo de película virgen no ocurre ninguna reducción y la película no se ennegrece. Por el contrario, una película velada transforma todos su cristales en plata metálica y aparece totalmente negra.


Todos los reveladores tiene un pH más o menos básico, algunos son muy alcalinos. 

Por otra parte, en la emulsión existen todavía cristales de haluro de plata que no han sido transformados en plata metálica y que si no los eliminamos ahora, cuando obtengamos el negativo se oscurecerán con la luz y estropearán los resultados.

Estos cristales sin reducir, pueden disolverse en un medio ácido como el que llevan los fijadores, pero debido a la alcalinidad del revelador, al pasar el negativo de un medio a otro se produce un descenso de pH en el fijador que lo estropearía en un par de sesiones.

Por tanto, se establece una etapa intermedia entre el revelador y el fijador consistente en un baño ácido que actúa como amortiguador del pH, es el llamado baño de paro.

Al finalizar el proceso, la película sigue siendo ácida y se encuentra empapada productos y residuos químicos que conviene eliminar para conseguir una imagen estable en el tiempo, es la etapa de lavado.



La carga de la película


Para hacer el revelado de  una película tenemos que utilizar varios útiles que son: 

  -Abridor de chasis.

  -Tijeras.

  -Tanque completo con espirales, eje y tapa.

  -Termómetro.

  -Botellas de revelador, paro y fijador.

  -Pinzas para colgar los negativos.

  -Reloj con segundero.


Una vez rebobinado el carrete y extraído el chasis de la cámara, debemos introducir la película en un recipiente estanco a la luz donde se realizará todo el proceso.

Proceso del revelado con negativos de paso universal, revelados en tanques pequeños de un par de espirales, es el  más sencillos y accesible para el aficionado.

Un tanque consiste en un recipiente cilíndrico en el que se pueden introducir líquidos sin que penetre la luz. Suelen ser de plástico negro con una tapa a rosca provista de una entrada para líquidos en forma de embudo. Dentro se encuentran una o varias espirales desmontables por la mitad, que permiten conservar la película enrollada sin que entren en contacto sus vueltas al tiempo que facilitan el acceso del revelador a toda su superficie. Las espirales se insertan en un eje que puede accionarse desde fuera para agitar las espirales.

Con este tipo de tanque es necesario apagar la luz durante la carga de las espirales y, una vez cerrado el tanque, el resto del proceso puede hacerse con luz normal. La oscuridad que se precisa en la habitación tiene que ser total, y debemos ser tanto más cuidadosos cuanto mas rápida sea la película.


Una vez apagada la luz, se abre el chasis y se corta la lengüeta. La película se introduce un par de centímetros en la espiral por el extremo cortado y se hacen girar sus dos mitades.


Cuando notemos que va a penetrar el extremo final unido al eje del chasis, cortamos la película lo más cerca posible del mismo y seguimos accionando las espirales hasta que penetre por completo.

Durante todo el proceso hay que evitar sobar el negativo. Si las espirales no están totalmente secas, resulta casi imposible introducir la película.

Una vez que haya terminado el proceso puede apagarse la luz.






El revelado


Por lo general en todos los envases de revelador figuran los tiempos y temperaturas de revelado de las principales películas. 

Una vez remojado el film, se tira el agua y se introduce el revelador a la temperatura recomendada por el fabricante (por lo general 20 o 24º) y se acciona el cronómetro.

Nada más llenar el tanque, damos un par de golpes contra la superficie de trabajo para eliminar las burbujas de aire que hayan podido adherirse a la película y comenzamos la agitación que ha de ser homogénea y suave.

El tanque, durante todas las etapas del revelado, debe agitarse para renovar la capa de reactivos en contacto con la superficie de la película, esta agitación puede realizarse de dos formas en función del diseño y modelo de tanque:

-En la agitación por inversión: se cierra el tanque con una tapa hermética y se invierte cada cierto tiempo.

-En la agitación por rotación: se hacen girar las espirales por medio de un eje.

En ambos casos se realiza una agitación inicial constante durante los 30 primeros segundos de revelado y luego se agita cinco segundos cada 30 segundos, hasta finalizar el proceso.


Los factores que intensifican el revelado son: temperaturas altas, revelador concentrado y agitación intensa.







El baño de paro.


Cuando faltan unos 5 segundos para terminar el revelado vaciamos rápidamente el tanque e introducimos el baño de paro golpeando y agitando el tanque al igual que hicimos con el revelador.

El baño de paro realiza su función en 5 ó 10 segundos.

El baño de paro más utilizado es un dilución de un ácido débil en agua.

Resulta conveniente que todos los líquidos del proceso se encuentren a la misma temperatura.

La acción del baño de paro es doble: por un lado detiene automáticamente el revelado debido al cambio brusco de pH que se produce al pasar de un medio básico (revelador) a uno ácido (baño de paro), y por otro, evita la contaminación y el agotamiento prematuro del fijador.

Cuando el revelado es superior a los 10 minutos y por tanto ya no es tan importante una detención brusca del proceso, puede sustituirse el baño de paro por un simple lavado con agua.






El fijado

Al llegar a esta etapa la película tiene una imagen negativa de plata metálica negra, junto a sales de plata blancas que ocupan las zonas complementarias. Si no realizásemos el fijado, las zonas blancas opacas impedirían el positivado.

Se conocen muchas sustancias con propiedades fijadoras, pero la mejor de todas en cuanto a estabilidad, rendimiento y precio, es el tiosulfato sódico.

El tiempo de fijado varía con el tipo de emulsión, la temperatura, la composición química del fijador, etc. El tiempo de fijado no debe superar los 20 minutos, porque comenzarían a debilitarse las imágenes.








El lavado 


Este paso resulta fundamental para asegurar la conservación de la película con el tiempo. En el se eliminan todos los compuestos solubles originados durante el revelado, así como los restos de hiposulfito del fijador, que a la larga oscurecerían la película.

El lavado se realiza haciendo discurrir agua corriente por el interior del tanque durante el un tiempo de unos 15 o  60 minutos..

El lavado ideal dura a 20º al menos 30 minutos y puede completarse con un aclarado final en agua destilada si el agua es muy calcárea, y finalmente con un humectado (un detergente con algún aditivo endurecedor de la película)

Este paso consiste en llenar el tanque con un líquido humectante para disminuir la tensión superficial de la película. Con ello se consigue que el agua del lavado escurra más fácilmente y las gotas no formen manchas al secarse.






El secado


Una vez lavada la película se abre el tanque y se extraen con cuidado las espirales abriéndolas por la mitad para poder sacar fácilmente el film asiéndolo por su extremo velado.

Cuando la película está mojada y la gelatina hinchada, se vuelve extremadamente blanda, por lo que cualquier roce o huella dactilar producirá en el film un daño irreparable.

El negativo, cogido por el extremo, se sujeta con dos pinzas  y se pone a secar en un lugar libre de polvo a una temperatura no superior a los 50º.

A temperatura de ambiente, un negativo de celuloide tarda en secarse unos 20 o 30 minutos, este tiempo se puede acortar introduciendo la película, después del lavado, en una solución de alcohol metílico o isopropílico en agua, pero no suele realizarse más que en casos de extrema urgencia.

Una vez seco hay que cortar el negativo cuanto antes e introducirlo en fundas protectoras a salvo del polvo.

Cuando la película está completamente seca, es el momento para evaluar los negativos y descubrir los defectos de la toma o del revelado.


























jueves, 13 de noviembre de 2014

Resumen del estado actual del blog

Aquí os dejamos la presentación power point que hicimos el pasado 30 de Octubre en clase, donde dimos a conocer nuestro blog y un esquema de su contenido.

Pincha aquí para descargarlo

Muchas gracias por vuestro tiempo.





lunes, 27 de octubre de 2014

La exposición: Sensibilidad


La última de las variables es la sensibilidad. Tanto la película fotográfica como los sensores digitales tienen la capacidad de ser más o menos sensibles ante unas condiciones concretas de luz.

La sensibilidad de los sistemas fotográficos, se miden en distintas escalas. Existen dos clasificaciones de velocidad: 

  • ISO/ASA (internacional/americano) en la que el doble de velocidad corresponde al doble del valor. 
  • DIN (alemán), con el que el doble de velocidad corresponde a un aumento de 3 unidades, sean éstas de velocidad de obturación o de apertura de diafragma. 

La exposición está determinada por la relación entre el diafragma y el obturador bajo un grado de sensibilidad. Cualquier cambio en el valor de una de las variables puede ser compensado variando la otra. A esto se le conoce como Ley de reciprocidad.

A continuación os dejamos un vídeo muy explicativo sobre las cuestiones que hemos tratado en las entradas relativas a la exposición






Pon en práctica
Por último, para que comprendáis mejor como funcionan todos estos parámetros que os hemos explicado y los practiquéis, os vamos a dejar este dos simuladores


http://camerasim.com/apps/camera-simulator/

http://camerasim.com/apps/dslr-explained/

domingo, 26 de octubre de 2014

La exposición: el obturador



 El obturador es el mecanismo que regula el tiempo de exposición, es decir, el tiempo que permanece abierto el obturador - medido en fracciones de segundo- dejando pasar la luz sobre el CCD o película fotográfica. Su regulación depende de la luz de la escena y de la apertura del diafragma. 



Generalmente está formado por unas cortinillas que se abren, desplazándose unas sobre otras y manteniéndose abiertas durante la fracción de tiempo requerido. Estas fracciones de tiempo están ordenadas en una escala numérica que forman las distintas velocidades de obturación. 


En esta escala progresiva, cada número representa la mitad de tiempo de exposición que el anterior, así a 1/4 el obturador permanece abierto el doble de tiempo que a 1/8.

Cuando el motivo a fotografiar está en movimiento, la velocidad de obturación es decisiva, pudiéndose conseguir gran variedad de efectos: cinetismos, desenfoques, congelación, etc. dando expresividad a la imagen. 

Si fotografiamos a un motivo que esté en movimiento, con una velocidad de obturación baja, el obturador tendrá tiempo suficiente para que su imagen deje una estela de su movimiento en el sensor o película fotográfica. 

En cambio, si utilizamos una velocidad de obturación mucho más rápida, conseguiremos congelar su desplazamiento.

 



Cuando queremos controlar el movimiento para congelar una acción, hay que tener en cuenta una serie de factores:

  • La velocidad de desplazamiento del motivo a fotografiar

Parece obvio decir que la elección de la velocidad adecuada ha de hacerse en función de la velocidad del objeto a fotografiar si lo que queremos es congelar el movimiento. 

En este caso, la velocidad tiene que ser inversamente proporcional al valor de la apertura de diafragma utilizado. Con lo que a mayor velocidad, mayor abertura y por tanto menor profundidad de campo. La elección de la combinación velocidad-diafragma tendrá que hacerla el fotógrafo en función la iluminación, del tema y del movimiento que quiera expresar en la foto.

En el caso de escenas estáticas, la elección ha de hacerse teniendo en cuenta las condiciones de iluminación, y por tanto del diafragma utilizado, de la estabilidad del pulso del fotógrafo, y de la longitud focal del objetivo.

  •  La distancia a la que se encuentra 
La distancia focal del objetivo condiciona la velocidad por dos motivos: por el mayor peso y vibraciones de los teleobjetivos de larga distancia focal, y por el menor ángulo de cobertura de los mismos. Pensemos, por ejemplo, que si la cámara nos vibra un milímetro hacia bajo al disparar con un gran angular, la escena que contemplamos por el visor se moverá sólo unos centímetros, mientras que con un superteleobjetivo enfocado a 100 metros, la vibración puede desplazar la imagen una decena de metros.

Una buena regla para saber la velocidad mínima a usar con cada objetivo es ajustar un valor aproximadamente igual a su distancia focal. De esta manera, con un teleobjetivo de 500 mm. no se aconseja disparar a menos de 1/500 de segundo, y con uno normal de 50 mm. a no menos de 1/60.
  • La dirección del desplazamiento

sábado, 25 de octubre de 2014

La exposición: el diafragma

La exposición es una de las fases fundamentales del proceso fotográfico, y está determinada por la intensidad luminosa, que controla el diafragma y el tiempo de exposición, regulado por el obturador.

En esta primera entrada os vamos a hablar del diafragma y en la siguiente os hablaremos del obturador.



EL DIAFRAGMA Y LOS NÚMEROS F

El diafragma se encuentra situado en el interior del objetivo y está formado por un conjunto de laminillas que se abren o se cierran para regular la cantidad de luz que penetra en la cámara. Funciona como el iris del ojo humano, abriéndose o cerrándose para permitir que entre más o menos luz según sea necesario.

El diámetro de apertura del diafragma se puede controlar de forma manual, con el anillo del objetivo, o bien de manera automática. Las cámaras automáticas pueden cerrar el diafragma a un valor standard correcto, el mismo que les dicta el fotómetro, y por tanto nosotros solo tendremos que presionar el botón de disparo.




La apertura de diafragma se mide en números f y el salto de un número f a otro se denomina paso. Cada paso corresponde a un punto de diafragma y cada valor de diafragma deja pasar el doble de luz que el siguiente. Por ejemplo, un diafragma f16 deja pasar la mitad de luz que un f11



Cada número f es el resultado de dividir la longitud focal del objetivo entre el diámetro real de abertura.


Como es un poco lioso, simplemente quedaros la siguiente idea:
  • A menor número f, mayor apertura y, por tanto, mayor cantidad de luz 
  • A mayor número f, menor apertura y, por tanto, menor cantidad de luz

Además de controlar la iluminación, el diafragma tiene otra  importantísima función: graduar la profundidad de campo de la escena, de la cual vamos a hablaros a continuación.


La profundidad de campo

En fotografía, por lo general, se intenta obtener imágenes nítidas pero, en algunas ocasiones ,se puede pretender lo contrario, centrando la atención en una zona del motivo, enfocando únicamente sobre ella y dejando que el resto aparezca borroso, o haciendo que desaparezca por completo el fondo.  Para ello utilizamos la profundidad de campo. 




En la práctica, la profundidad de campo es la zona limitada del espacio que se extiende por delante y por detrás del punto en que enfocamos. Los motivos situados en este área, se reproducirán con nitidez. 

Los factores que influyen en la mayor o menor profundidad de campo son tres: la distancia desde el objetivo al punto enfoque, la longitud focal del objetivo y el diafragma utilizado.

  • Distancia de enfoque: cuanto más lejos enfoquemos, mayor será la profundidad de campo. Por ello, si enfocamos a un objeto situado a 3 metros, manteniendo constante la distancia focal del objetivo y el diafragma, la profundidad de campo se extenderá por ejemplo desde unos 1,8 metros hasta 5 metros; mientras que si enfocamos a 0,5 metros se extenderá sólo desde 0,4 metros  hasta  0,7 metros.

  • Distancia focal: cuanto mayor sea la distancia focal del objetivo, menor será la profundidad de campo.


Si realizamos una fotografía con dos objetivos diferentes, con una misma distancia de enfoque y apertura del diafragma, la fotografía que se ha realizado con la focal más corta tendrá mayor profundidad de campo que la realizada con un objetivo con mayor distancia focal. 



En general nos referimos a la distancia en mm. Mientras que en una cámara réflex hablamos de entre 28 a 85 mm habitualmente, en una cámara compacta solemos ver distancias de 7 a 32 mm o bien de "aumentos", o sea 10x ó 15x, etc...

Las cámaras compactas tienen la óptica literalmente "incrustada" en la cámara por lo que no permiten intercambiar los objetivos, mientras que una cámara réflex se puede cambiar la lente y utilizar lo que denominamos "zoom" o incluso, objetivos de focal fija, es decir, que la distancia focal entre la lente y el sensor no cambia nunca.

La distancia focal también afecta al ángulo de visión, como podemos ver en la siguiente imagen:

Correspondencia entre el ángulo de visión y la distancia focal.

  • Diafragma o números f: cuanto mayor sea la apertura del diafragma (menor número f), menor será la profundidad de campo. Para que os resulte más fácil de entender, los diafragmas cerrados estrechan el cono de luz, y por consiguiente amplían la zona de nitidez.




 Por tanto obtendremos una mayor profundidad utilizando objetivos de corta distancia focal (Grandes angulares), enfocando objetos alejados de la cámara y cerrando lo más posible el diafragma.

Por el contrario, si con un teleobjetivo con el diafragma totalmente abierto, enfocamos un objeto muy próximo, obtendremos una reducidísima profundidad de campo.


Esto puede sernos muy útil cuando intentamos hacer un retrato en exteriores, o cuando pretendemos fotografiar un insecto posado en una planta, ya que prácticamente sólo saldrá enfocado el objeto en cuestión, y el fondo borroso no distraerá la atención del objeto principal. 






Como resumen os dejamos este esquema para que os quede aún más claro. Nos vemos en la siguiente entrada, donde os vamos a hablar del obturador.